domingo, 29 de julio de 2012

¡Me ca.. en toloquesesemenea! Estoy otra vez cojo.



Amanecí, temprano, el Sábado con dolorcito en la rodilla izquierda. Habíamos quedado con unos amigos para ir a "las piraguas" de las hoces del Duratón.
La bajada  al embarcadero es una cuesta pendiente recubierta por arena fina, mas fina que la arena de muchas playas. Al bajar el dolorcito se convirtió en dolor y al volver, del embarcadero al coche, me fue doliendo cada vez mas, me costó mucho llegar.
 Esa noche tocaba cenar en los lavaderos, antiguos lavaderos del pueblo reconvertidos en barbacoas. Miguel hizo un arroz negro. Comimos, bebimos (no mucho), tomamos una copa en el patio y al volver a casa, mas dolor de rodilla. Ayer domingo no podía andar, aunque si podía conducir. Fuimos a la farmacia de Cantalejo a comprar enantium y una rodillera, que es lo que habitualmente funciona en estos casos. A la vuelta, al pasar por la puerta del centro médico decidí, que ya que estaba allí, me viese el médico. Era médica, me vio, me tocó, me interrogó, no me hizo radiografías, entre otras cosas porque no tienen aparato para hacerlas y me dijo que no parecía tener nada serio, sobrecarga en no se donde, pero doler, duele y cojear, cojeo. 

lunes, 23 de julio de 2012

Kinga con cuello isabelino.

Cuando eres libre y sales y entras a tu voluntad pasa que a veces te pueden partir los morros. En este caso Kinga llevaba dos o tres semanas con unas heridas en la base de la cola. Se pasaba el día lamiéndose y, por tanto, no cicatrizaba de ninguna manera. Este sábado le llevamos al veterinario (su gran "amigo"). Parece ser que las heridas eran un mordisco de gato, por aquello de irse de gatas. Le puso antibiótico, le peló parte del rabo y le colocó un cuello isabelino para que no pudiese lamerse las heridas. Tiene para una semana.

viernes, 13 de julio de 2012

Le Tour.

Anteayer puse la etapa del Tour cuando le faltaban casi noventa km. para el final de la etapa. Cuando me desperté de la siesta faltaban treintaitantos km. Me había echado una siesta de mas de 50km. Yo en esta época me echo la siesta en Km.
Los dos últimos fines de semana hemos dormido, en San Pedro, con edredón, vaya rasca, para ser Julio.

viernes, 29 de junio de 2012

Cien comidas diarias, cien.

Me han liado, para ser mas exactos me han liado entre Use y Fermín. El jueves pasado Use se encontró en el tren con Fermín. Use iba a su oficina y Fermín iba a la Peña del Oso con un grupo de Raposos. Comentando salió el apoyo que los Raposos prestan al comedor social del Pozo del Tío Raimundo. El comedor da unas cien comidas diarias, tanto en el comedor como a domicilio, a aquellas personas que no pueden desplazarse les llevan la comida a casa. Los Raposos  pagan la luz, mediante una pequeña y voluntaria cuota de un euro por persona y día de excursión. De momento los Raposos tienen superavit. Las voluntarias que llevan el comedor son personas maduras, mas bien mayores, que necesitan un curso de iniciación a la informática.
 Hablando hablando Use me presento voluntario a dar ese curso. 
Hoy viernes he acudido a la convocatoria que hizo Fermín para visitar el comedor y entrar en contacto con ellas, hay algún hombre, pero sobre todo son ellas las que se lo curran.
Esta tarde he tenido una pequeña tormenta de ideas conmigo mismo, al respecto de lo que  puedo intentar explicar a mis alumnas. De momento he pensado en:

  1. Encendido y apagado del PC
  2. Árbol de directorios.
  3. Navegadores
  4. Correo electrónico. Gmail y Hotmail
  5. Pinchos USB.
  6. Sistemas operativos.
  7. Menú "Inicio".
  8. Ofimática.
  9. El ratón. Botones izquierdo, derecho y rueda del ratón.
No solo podéis, debéis aportar ideas al respecto

jueves, 31 de mayo de 2012

Puentedey


lunes, 28 de mayo de 2012

¡Seré gilipollas! ¡Me he pillado un dedo!

Como este fin de semana hemos estado con los de Telefónica en las Merindades, hoy he ido a San Pedro, a vigilar posesiones y animales. Kinga tiene un arañazo en la nariz. Cuando llegué estaba un poco mustio, se ve que le han currao.  Cuando eres libre, otros gatos te pueden partir los morros.
Además de vigilar la hacienda me he dedicado a poner en su sitio las dos puertas que hice la semana pasada. Antes de instalarlas en su sitio lo primero que hice fue tomar medidas. Como cada bisagra es un mundo, pongo la puerta sobre la mesa, pongo las bisagras en la puerta y una tabla su lado, que hace de lateral, y sobre esta tabla mido. Uno de los taladros para las bisagras tenía un poco de pintura, la cazoleta de la bisagra entraba mal. Yo, hábilmente, tome un taco de madera, lo apoyé sobre la cazoleta y lo golpeé  con algo de fuerza. ¡Seré gilipollas!, me deje la yema del dedo meñique entre el taco y la cazoleta.  Fue solo un pellizco, no me he hecho mucho daño, pero me siento humillado. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Cena con los compañeros de colegio II

Como ya conté, durante mi primera rehabilitación de columna me encontré con un antiguo compañero de colegio y desde entonces hemos tenido una comida y una cena con los otros compañeros de clase de principio de los 70.

 A la mayor parte de ellos les perdí la pista al acabar el colegio, con alguno de ellos coincidí en alguna ocasión en la universidad y a otros me los encontraba, de vez en cuando, por el barrio, hasta que dejamos de encontrarnos. Por tanto mis recuerdos de mis compañeros de colegio son los de un grupo de chicos jóvenes, casi niños, dotados de unas pelambreras notables, casi todos veíamos bien, no utilizábamos gafas, ni de cerca ni de lejos y salvo dos o tres (de 44 o 45) eramos delgados como juncos (según mi padre).
Yo tengo el suficiente poco pelo como para poder decir que no estoy calvo, tengo 20 kilos de mas (puede que sean 25 kilos mas que cuando salí del colegio), la barba canosa (entonces no tenía barba), no soy capaz de leer sin gafas y demás estragos correspondientes a mi edad.
La mayor parte de mis excompañeros, con los que he coincidido, están mas o menos tan perjudicados por el paso del tiempo como yo, pero calvos y gordos, siguen pareciéndose a aquel chaval que compartía clase conmigo, y lo que es sorprendente, seguimos conectando, casi como si no hubiera pasado el tiempo.